miércoles, 25 de septiembre de 2013

Despegar un poco.

Un poco de historia

Mi nombre es María Luz Moreno (Luz) tengo 26 años y mi/el sobre peso ha sido parte de casi toda mi vida. Desde los 13 años hago dieta con nutricionista. De los 13 años a los 16 años baje 43 kilos que luego volví a recuperar a lo largo de los cuatro años siguientes. Cuando baje tanto de peso llegue a pesar casi diez kilos por debajo de mi peso, empece a no comer y empece a inducirme el vomito para bajar más de peso. De esa epoca salí luego de desgarrarme el esofago y lacerarme el estomago. De esa época creo que  recien ahora puedo decir, que estoy tratando de salir. Ya que las dietas que trate de hacer siempre me las abandonaba o rebotaba con el peso. 
Quizas con estas confesiones se pensara que yo ODIO a los gordos o algo por el estilo. Sin embargo se da todo lo contrario, pase por una fase de odio a lo grasoso, gordo, desalineado y todas esas caracterizaciones que se les suelen dar a las personas con sobre peso. Me críe en un ambiente familiar donde las cargadas estaban a la orden del día y donde nadie lo veía como un tipo de violencia. En la escuela siempre me llamaron gorda, y hasta me considere por muchos años una persona de segunda. Con esto me refiero que a diferencia de mis amigas que conseguían novio, yo solo era buena para conseguir "amigos".
Cuando baje tanto de peso, me obsesione pensaba que al ser "flaca" iba a ser infalibles conseguiria mil novios y sería amada. A veces se cuela por ahí  algunas frases acerca del amor propio y siempre me parecían cosas evidentes. Pero cuando lo tenes todo (o al menos eso que yo consideraba todo en ese momento) ser flaca, linda, extrovertida, con levante pero no te amas las cosas tienden al desastre. Y este desastre del que les hablo no fue recuperar el sobre peso sino tener tanto miedo a la vida que comía y me castigaba violentamente vomitando. Hay mucha gente que no sabe lo de mi "trastornos alimenticios" pero bueno no me avergüenza contarlo porque me parece que deberían difundirse estas experiencias tan nocivas para saber los riesgos. 

 Lo curioso es que mientra uno va ahondando, yo personalmente opto por la terapia psicoanalítica, se da cuenta que todo ese universos de cosas que influyeron en uno las cargadas de los familiares, los compañeros de clase, la ropa, los chicxs que me gustaban estaban educados bajo el habido mundo del consumo. Y si soy reiterativa con esto porque consumimos estereotipos corporales todo el tiempo. Se da de tal manera este consumo irrefrenado que se extiende desde los modos de ser jerarquizados como ejemplo podríamos pensar en la posibilidad de ser un semi atleta que trabaja, estudia, come perfecto y tiene cualidades de modelo de televisión. Pero esta misma jerarquización va ir exigiendo más y si nos adentramos a esa lógica nos exigiremos más. Ser gordo no es un problema lo vengo diciendo entre líneas pero me parece que me cuesta hacer estas exclamaciones. También es muy fácil irse al extremo y decir que ser gordo esta bien. ¡ Basta de preocupaciones! Borremos al cuerpo, olvidemosnos de el. 
No no digo esto creo que uno puede ser gordo y ser sin ninguna connotación negativa. Uno se puede amar en sus perfecciones e imperfecciones. No debemos considerar que ampliar el marco de tolerancia "gordos" "flacos" "rellenitos" sino abolir la manifestación discriminatoria en todas las categorías que se expresan sobre los cuerpos. Esto se extiende al género de manera análoga no es que acepten a tal o cual sector sino abolir las discriminaciones que surgen por las distinciones. Es decir, somo seres humanos, personas que somos sujetos de derechos. Porque un talle o una preferencia sexual debería indicar si soy más o mejor que el Otro. Pero como el analisis es extenso me parece que esta bueno señalar algunos topos o lugares comunes desde los que vengo hablando del cuerpo: 

  1.  La falsa creencia de que ser gordo es estar enfermo y la afirmación de este fundamento por la medicina 
  2. La falsa creencia de que ser flaco es sinónimo de sanidad
  3. El problema de los diagnósticos médicos en las personas gordas.
  4. La afectividad de los cuerpos
  5. La expulsión social explicita e implicita que se da con las personas gordas (esto va desde el bullying hasta de ir a una casa de ropa y que no te entre nada)
  6. Las falsas carectizaciones de la gordura
  7. La educación sobre el cuidado de los cuerpos.
  8. Etc
Bueno muchos de estos puntos son los que quisiera hablar o escribir. De a poco la catarsis tiene forma o quizás no (quién dijo que la necesitaba)



1 comentario:

  1. "Creo que uno puede ser gordo y ser sin ninguna connotación negativa. Uno se puede amar en sus perfecciones e imperfecciones. No debemos considerar que ampliar el marco de tolerancia "gordos" "flacos" "rellenitos" sino abolir la manifestación discriminatoria en todas las categorías que se expresan sobre los cuerpos."

    Totalmente de acuerdo (con esta cita entre muchas). Esto de los "modos de ser jerarquizados" es precisamente lo que se combate desde los pensamientos de la inmanencia que por eso me gustan tanto. Ser gordx es un modo más de ser, no es bueno ni malo per se, sino únicamente bueno o malo en determinadas circunstancias para determinadas personas. La cultura capitalista y comercial nos enseña que ser-gordx es un modo de ser inferior, rebajado en la escala, un impedimento, etc. sin mostrar que, si es un impedimento, lo es en función de un mundo previamente construido para encajar con un modelo específico de cuerpos (los cuerpos delgados). ¡Así cualquiera! Recuerdo cuando cierto individuo en facebook razonaba del siguiente modo en contra de estos argumentos: "si sos petiso y no llegás a la baranda del colectivo, jodete cuando te pegás un palo", sin ver que algo que parece obvio: que el problema no lo tiene el petiso, lo tiene el que diseñó el colectivo pensando que todxs miden 1 metro 80.

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