lunes, 11 de noviembre de 2013

La expresión del gordo

O corolario a las consideraciones a la libertad de elegir.

Las repercusiones del post anterior son tanto positivas como negativas. Por un lado me pone muy contenta la proliferación de comentarios y de las llamadas historias de gordxs que hacen de las singularidades un espacio común, donde se transforma en comunidad y en potencia para pensar el cambio. El negativo para mi esla formación academica que tuve, que  es la dificultad que encuentro para presentar algunas ideas de manera mas clara y accesible. Porque mi deseo es que el que me lee, me lea realmente en parte en honor no solo a mi sufrimiento y mi odio corporal que trato de transgredir y resolverse en lo que soy . Sino porque creo que algunas herramientas podemos cambiar el espacio donde vivimos. Pero para ser mas clara hay dos cosas. Que quiero resaltar a partir de los comentarios sobre el cuerpo, entendido como objeto de estudio y a la vez a la como centro de percepción, de hambre, de vacio, de amor y deyeccion.
Primero quizas voy a apelar a dos cosas a mi historia y a sus historias para tratar una serie de temas que merecen ser mencionados, por el solo hecho de aparecer en sus opiniones e historias. Entre estos listo algunos grandes temas:
1. Dietas y alimentos dietéticos: son necesarios o no. Cual es su origen y cual es su función politica y economica en la logica del consumo y del consumo de determinados estereotipos corporales.
2. Prejuicios y construcciones sociales en torno a la fiura del gordx
3. Lógica de la exclusión por el IMC, falta de talles, falta de educación sobre las concepciones de cada uno de nuestrxs cuerpos.
4. Reproducción de la logica de expulsión de los gordxs por los gordxs

Entre otros.

En segundo lugar, pensando el cuerpo como lugar que hábito y que es un lugar donde se pone en juego mi forma de figurarme en el mundo. Figurar entendido como la capacidad infinita de percibir sentidos y construirlos.  Donde esto va estar dado desde la libertad de elegir y la responsabilidad sobre las logicas que subyacen. Es decir, que podemos pensar que a partir de nuestra forma de ser, de reconquistar estos cuerpos por fuera de la norma, por habitarlos, por amarlos, etc. Que irremediablemente es necesaria pensar las formas de exclusion de los  cuerpos. Y en particular de los cuerpos gordxs que es a
Lo que me atraviesa y me interpela. Porque es a mi y a este que es mi' cuerpo a el que no. Le entra la ropa, al que le duele mirarse y al que temo profundamente ya que en el radica el verdadero acto de soberania.  Entendiendo esto ultimo como la capacidad de representarnos mas alla de una logica de reproducción de canones corporales establecidos.  Si, este es mi Bataille del cuerpo y claramente es una reivindicación de esa grasa que nos cuelga y nos constituye como gordxs.
Quizas todo esto es un doble movimiento claramente vitalista entre pensar una descripción filosofica y politica de nuestrxs cuerpos.  La doble cuestión entre que soy y que hago con lo que soy.
Por ahi y pensandolo como una afirmación secreta, hay una forma de hacer hablar a nuestrxs gordxs y hermosos cuerpos, esta forma de reencontrarse con el mismo es sin duda la de la desinvisibilizacion de las lógicas de exclusión.
Simplemente poder ser gordx sin ser discriminado y excluido.

Seguimos al habla amigxs!!

domingo, 10 de noviembre de 2013

Consideraciones acerca de la libertad de elegir



Bueno aquí estamos de nuevo, paso un tiempito entre las jornadas de estudiantes de la facu y otras actividades. Sin embargo nunca es tarde para volver.
Hace un tiempo me puse a pensar en algo que me llamo la atención cuando tenía 16 años. Quizás me puse a pensar en esto ahora dada las circunstancias, ya que cambiar los hábitos alimenticios parece no bastar solamente para restablecer mi salud. En resumidas cuentas necesito de alguna manera incorporar actividad física a mi vida cotidiana.
Les contaba de este suceso, resulta que a los 16 años luego de 3 años y medio de dieta dura y sostenida baje 46 kilos llegando a pesar 51 kilos. Ya cuando alcance este ínfimo peso, fue mas que nada por mis trastornos alimenticios exacerbados: anorexia  y principalmente bulimia. Quizás ahora lo pienso mientras escribo, no habría parado a no ser porque el cuerpo se volvió a hacer notar. No se podía seguir así dado que me desgarre el esófago y me provoque lesiones en el estomago de las reiteradas veces que vomitaba. Tan bien con estos extremos hábitos se bajaron mis defensas entre otras cosas. 
Cuando lo cuento así parece una cosa ajena, lejana y que me alcanza otra vez.
Quería bajar de peso más sin límite pero más que nada me horrorizaba volver a ser invisible: volver a engordar. Podría hablar muchísimo de los fundamentos de mi ayuno y de mis vómitos pero en realidad quería hablar de otra cosa.
Entonces cuando toque fondo decidí que debía hacer terapia  algo para sentirme mejor porque estaba muy deprimida. Ahí fue cuando empecé con un tratamiento psicológico en el Tobar García, me atendía un psicólogo (entre todos los otros especialistas que veía) que se llamaba Esteban. Me atendía en el primer piso donde había un largo pasillo que daba a una ventana. Había unos bancos donde esperar y siempre a esa hora cuando llegaba miraba esa ventana que me chocaba muchísimo porque esta enrejada con rejas color rojo contrastando con el celeste pálido hasta la lividez de las paredes.
Siempre que entraba al consultorio tenía mucha vergüenza, más que nada porque hasta ese momento había sido un mártir de las responsabilidades y de la auto gestión. No se que me daba mas vergüenza si la situación de descuido de mi cuerpo o mis valores morales contradictorios sobre la perdida de control sobre el mismo. La cuestión es que cuando entraba casi no lo podía ver a la cara al señor psicólogo, y siempre entonces miraba al escritorio y ahí estaba escrita como un rasguño, como una llamada de auxilio tallada por algún otrx secreto que parecía entenderme, la palabra LIBERTAD.
La contradicción lo hacía más atractiva era una potencia, salir de esa prisión que era el cuerpo. Pasaron las sesiones, los años, la vida y el cuerpo fue borrado. Cuanto más lo borraba más obraba en mi esa falsa libertad, ese escapar del cuerpo y a la es se reafirmaba en malestares y deterioro.
(( Pedro me interrumpe y todavía me da vergüenza aunque medie la palabra que vea lo que escribo, parece que los viejos hábitos se resisten))
Hace un tiempo cuando empecé a cambiar mi forma de ver el cuerpo y aunque me falte muchísimo por recorrer  pienso que ya no tengo vergüenza. Y no me siento obligada a bajar de peso, etc. Quizás lo más increíble es que cambiar los hábitos a hábitos saludables si fue la primera decisión libre que hiciera respecto de mi cuerpo. Sin borrarlo, sin obviarlo sino aceptándolo como es. Ahí me parece que esta la libertad cuando elegimos habitar el cuerpo y no vivirlo a partir de las consideraciones de otrxs.
Muchos días con las elecciones que hago, cuando voy a verla a Laura mi nutricionista tengo que luchar para no caer en las exigencias sociales, medicas y por sobre todo moralizadoras del cuerpo. Porque si este proceso solo es una dieta eventual y no un cambio de perspectiva respecto de los usos que le daba, le doy y le daré a la comida nunca voy a poder habitar el cuerpo que tengo.

Me parece que cada día es un paso y una elección libre en un sentido muy positivo. Elegir por uno y a partir del cuerpo que tiene uno.

Saludos a todxs