Desgraciadamente, con una mirada
un poco ingenua, podemos dar cuenta de uno de los males que cultural y
socialmente se sostiene tanto del Estado como la sociedad en general: “La del
buen comer”. Me parece que lo podemos
abordar pensando tres ejes: las vacaciones o la cultura general del atracón,
la
herencia del atracón (como perspectiva historia de las formas de comer
culturales que tenemos) y la conformación de identidades que remiten a
un cuerpo biológico y que a la vez no lo hacen (la ambigüedad que nos
obliga a adoptar el imperativo de la belleza perfecta y permanente que circula
en todos los órdenes de la vida.
Hace unos días venía pensando que
uno puede pensarse desde los hábitos alimenticios y su relación con el cuerpo.
Con esto no estoy describiendo físicamente ningún cuerpo.
De la cultura general del atracón
Por ejemplo, desde hace un tiempo
que vengo trabajando en la que llamare “mi lógica del atracón”. Este verano
hice un esfuerzo para no irme al extremo de las malas conductas alimenticias.
No comerme 15 churros, no clavarme un helado por día, etc. Se transformo en una
especie de análisis cultural al ver diversos fenómenos frecuentes que suceden
en los centros vacacionales. Ya que lo
loco es la actitud cultural que uno encuentra en las vacaciones en relación a
ingestas desmesuradas y cuerpos que tienen un impacto de doble cara. Dentro del
tema de la oferta de alimentos, un buen ejemplo es que muchos de los lugares de
comida que encontramos tenía poco o nada en oferta saludables, pero si
abundaban los fritos con altos contenidos grasos, que dicho sea de paso ni a
gordxs, ni a flacxs hace bien. Los pocos
platos saludables eran insustanciales. Uno de mis amigos eligió una ensalada y
con suerte era un plato de postre miserable, con lechuga sin madurar cuasi
verde y unos pedazos inexistentes de remolacha. Claramente acceder a esta
opción era muchísimo más caro que una minuta al paso como un sanguche de mila
con fritas.
Por un lado, podemos preguntarnos
por qué se mantiene una cultura de la dieta de octubre a diciembre y un
desbarranco alimenticio a partir de las fiestas y principalmente en las
vacaciones. Puesto que podemos dar por hecho que la cultura alimenticia que tenemos los
argentinos deja mucho que desear. La
especulación que surge no solo en restos sino también en los comercios o
almacenes era increíble. Otro indicio es que el kilo de manzana o bananas salía
un 50% más que en la CABA y significaba un 30% más respecto del aumento general
que había en los precios del lugar.
Y por ultimo no olvidemos al
churrero que pasaba una vez cada cinco minutos o a los puestos de choclos que
dentro de todo era lo “más saludable” de la oferta.
Se puede realmente optar por hábitos
saludables en las vacaciones y hablo exclusivamente yendo a la costa argentina.
O es todo parte de un flujo del mercado del consumo que nos obliga a entrar en
la bikini xxs y a la vez comernos una docena de churros.
En lo particular puedo sentir la
violencia sobre mi cuerpo, sobre las directivas sociales y culturales que obran
sobre él. Que le imponen modelos imposibles pero que a la vez nos muestran lo
que sería la “decadencia” porque vemos cuerpos reales en la playa,
cuerpos no normalizados por la policía de los cuerpos. Pero a la vez encontramos refuerzos sobre
estos estereotipos: las promotoras mega delgadas ofreciéndonos bebidas llenas
de azúcar, los alimentos altos en contenidos graso, la escasa posibilidad de
acceder a alimentos más saludables por sus altos precios. No obstante, quiero señalar que lo más
importante en esto que señalo es que no hay ni una impronta cultural, ni política
por comer saludablemente.
Donde el imperativo que se deja
traslucir es todxs los cuerpos deben ser
hermosos frente a este ideal de mercado, más allá de los límites corporales,
los hábitos alimenticios saludables o la salud psíquica de los consumidores.

primer que nada, ya se lo extrañaba al blog. que bueno que siga adelante. la proxima entrada se viene con todo.
ResponderEliminaryendo al tema en cuestion: que pedorra la ensalada esa. en algun lugar de limbo el hipopotamo de pumpernick se rio de mi. encima, contra la carne de ternera y el aceite (ok, freis seis toneladas de res por litro asi que lo amortizas), ¿seriamente me vas a cobrar lo mismo o mas por dos granos de choclo entrelazados con unas tiritas de lechuga?. notable como no habia "promos" saludables, eso se compra aparte. lo-que-sea con fritas era de la promo 1 a la 16. ay de vos si sos celiaco, vegano, vegetariano, te sacaron la vesicula o simplemente no te pinta milanesa por vez numero diez. y la ensalada era casi de compromiso, como si el mensaje fuera "dale negro, aca entre nos, no viniste a la playa a comer pasto. el aceite que no te vas a untar para broncearte porque la capa de ozono se murio te lo vamos a hacer comer. y si queres verdura, pedi hamburguesa completa".
me gusto "desbarranco alimenticio"